Teshuvá

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VER VIDEO AQUÍ El ayuno que a mí me agrada es: que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; que liberes a los oprimidos y acabes con toda tiranía. Que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu hogar al que no tiene techo. Que vistas al desnudo y no te desentiendas de tu prójimo". Ishaiahu 58:6-7 Las palabras del profeta Ishaiahu, nos comprometen a buscar la sinceridad y la justicia social detrás de los rituales para que no queden vacíos y sin sentido. Del mismo modo, el proceso de arrepentimiento debería ser sincero, auténtico, producto de un análisis profundo de nuestras acciones. En pocos días comienza un nuevo año. Aprovechemos estos momentos para salir de la obligación de cumplir mandatos y asumamos la responsabilidad de hacernos cargo de nuestras decisiones. Comparto palabras de la Rabina Dalia Marx, en el epílogo de su libro "A través del año judío" (Ed. Sifrei Kodesh) Sea la voluntad Que caminemos hacia la paz Y avance...

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Venezuela y los judíos que huían de Alemania

EL DÍA QUE VENEZUELA SALVÓ A JUDÍOS DEL NAZISMO

Una madrugada de febrero de 1939, Puerto Cabello entero, con los faros de sus automóviles encendidos, guiaron al barco de judíos perseguidos por Hitler para poder atracar y salvar sus vidas. Venezuela siempre recibió a los inmigrantes con los brazos abiertos. Uno de los casos más emblemáticos y con un alto costo político y militar para Venezuela se dio en 1938, durante el gobierno del general Eleazar López Contreras (1935 y 1941); cuando dos barcos de bandera alemana, el "Caribia" y el "Koenigstein", partieron del puerto de Hamburgo con intenciones de atracar en Trinidad y Barbados, con 251 judíos entre ambos barcos, todos llenos de esperanza de encontrar refugio en América, pero ninguno de estos barcos pudo atracar en sus destinos porque, antes de hacerlo, sus permisos fueron revocados, pues ningún país quería problemas con el poderoso Hitler. Otras naciones simplemente eran cómplices y les importaba poco que los pasajeros a bordo fueran devueltos para encerrarlos en campos de exterminio o simplemente fueran arrojados al mar, como era la bárbara intención de Hitler. Por lo que algunos intentos de atracar en varios países fueron irremediablemente negados. Fueron rechazados en la Guayana Inglesa, Trinidad y Tobago, Barbados, República Dominicana, Brasil y Curazao. Nadie quería a los judíos.
Pero Venezuela fue diferente, ya desde 1831, recién nacida la República, el presidente José Antonio Páez promueve el primer decreto de inmigración que facilitó la entrada de emigrantes europeos.
Entonces a inicios de 1939, el vapor "Caribia arriba a costas venezolanas por La Guaira, puerto que le sirve a la ciudad de Caracas, y como la autorización de atraque y desembarco no había llegado se dirige a Puerto Cabello, estado Carabobo, y luego a la cercana isla de Aruba.
Los pobladores que esperaban, enterados de las noticias, sorprendidos, vieron partir al buque. Pero navegando hacia Aruba, el capitán recibe la autorización del gobierno venezolano y regresan a costas nacionales. Fueron muchas las gestiones por salvar a esos viajeros. La comunidad judía en primer lugar, también otras personalidades y organizaciones. Pero una en especial tuvo un efecto definitivo: los ruegos de la primera dama de Venezuela, María Teresa Núñez Tovar de López Contreras, quien asombrada por la insensibilidad de tantas naciones que negaron sus territorios a tantas familias en desgracia convenció al su esposo, el presidente de Venezuela, para que recibiera a los hijos de Abraham.
Fue la madrugada del 3 de febrero de 1939 que aquella gente, que venía escapando del odio y la repulsión, presencia un hecho conmovedor: Puerto Cabello salió de sus casas hacia el puerto y, con los faros de sus automóviles encendidos, guiaron al barco que pudo atracar.
Aquellos seres humanos, cansados, desesperanzados y tristes por tanto desprecio, se vieron recibidos por una muchedumbre en medio de aplausos y frutas. Las luces de camiones de pobladores y de las casas alumbraron su paso. Todos los atribulados judíos fueron recibidos en las casas de los pobladores venezolanos.
Veinticuatro días después, el 27 de febrero de 1939, más de 150 judíos a bordo del vapor "Koenigstein" llegaron a La Guaira, tras ser aceptados, y se establecen en la Hacienda Mampote, donde fueron recibidos con todos los honores. A los pocos días la primera dama envía un cargamento de víveres, alimentos y enseres. Ambos buques fueron recibidos, sus pasajeros acogidos con el cariño, la espontaneidad y la natural solidaridad que en Venezuela siempre ha sido característico. A todos se les otorgó la ciudadanía venezolana y la estadía indefinida. Todo esto, sin importar la amenaza de la mayor potencia militar del momento: la Alemania de Hitler.
Pronto salió en la prensa la lista de nombres de los judíos llegados al país con sus correspondientes profesiones y oficios. Rápidamente encontraron trabajos dignos y comenzaron a prosperar. Había médicos, abogados, industriales, comerciantes, joyeros, relojeros, agricultores, a todos les dio oportunidades el país.
Ahora son muchos venezolanos quienes tienen que emprender su propia diáspora. Es por esto que cuando en nuestros países nos encontremos con venezolanos exiliados tenemos que tratarlos con respeto y tratar de ayudarlos como ellos ayudaron a nuestro pueblo.

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