Teshuvá

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VER VIDEO AQUÍ El ayuno que a mí me agrada es: que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; que liberes a los oprimidos y acabes con toda tiranía. Que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu hogar al que no tiene techo. Que vistas al desnudo y no te desentiendas de tu prójimo". Ishaiahu 58:6-7 Las palabras del profeta Ishaiahu, nos comprometen a buscar la sinceridad y la justicia social detrás de los rituales para que no queden vacíos y sin sentido. Del mismo modo, el proceso de arrepentimiento debería ser sincero, auténtico, producto de un análisis profundo de nuestras acciones. En pocos días comienza un nuevo año. Aprovechemos estos momentos para salir de la obligación de cumplir mandatos y asumamos la responsabilidad de hacernos cargo de nuestras decisiones. Comparto palabras de la Rabina Dalia Marx, en el epílogo de su libro "A través del año judío" (Ed. Sifrei Kodesh) Sea la voluntad Que caminemos hacia la paz Y avance...

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Haftara Bo

Volvemos a tratar sobre las palabras de uno de los profetas más prolíficos y del cual tenemos más datos de su vida. Nació en el año 650 AEC, hijo de cohanim, en Hanatot. Vivió la aniquilación del Imperio Asirio, el primer sitio a Ierushalaim y la destrucción de la ciudad por los babilónicos. 
Él, particularmente, fue desterrado a Egipto donde probablemente murió, otros piensan que sobre el final de su vida emigró a Babilonia y murió allí.
Sin embargo el pueblo judío persiste a través de los siglos. Y creo que hay dos condiciones que contribuyen a esta situación, una conocida pero otra menos famosa.

Esta vez, más que profético, se trata de un relato casi histórico. Luego de vivir el asedio de Ierushalaim, y conociendo las fuerzas del imperio Babilónico a las puertas de Egipto, es fácil vaticinar el final de un ciclo. Los babilonios se apoderaran de Egipto y pondrán fin al mayor reinado de la antigüedad, hasta ese momento. La relación con la Parashá de la semana es clara porque se trata de dos enfrentamientos de Paro, aunque este último será unos 700 años después del enfrentamiento con Moshé (creemos que el éxodo se produjo el 1313 AEC y los hechos del relato cerca del año 610 AEC).

Esta Haftará nos habla de lo efímero de nuestra existencia y de nuestra obra, se trata del fin de una civilización en manos de un nuevo liderazgo que también pronto acabará. Visto desde nuestros días, han sucumbido los egipcios en manos de los babilonios, sucumbieron los griegos, y los romanos en manos de los bárbaros. Más cerca de nuestros días: ha pasado la colonización española y el Imperio Británico, ya no hay Unión Soviética, y en algún momento cesará el liderazgo de Estados Unidos, así será, a mi entender, tarde o temprano para todo.

La primera es nuestra disposición al cambio, a la adaptabilidad, nuestra flexibilidad. Hemos sabido cómo movernos, cómo emigrar, cómo comerciar, cómo pertenecer y cómo diferenciarnos en cada crisis y en cada situación. Somos judíos hoy y lo fueron nuestros ancestros en Praga, en España, en Israel o en Roma.

La segunda condición de perdurabilidad es que no tenemos una meta, que sin duda finaliza o cambia, sino una forma, un modo de ser y vivir. No vivimos por algo, sino más bien, vivimos de cierta manera. El amor al prójimo, el agradecimiento, el tikún olam, la tzedaká, las mitzvot, los mandamientos, la keilá, no son objetivos de vida sino formas de vida. Cuando la vida de los pueblos se rige por objetivos grupales éstos pueden desaparecer o mutar de tal forma que estos pueblos desaparezcan con ellos, pero cuando se cambia el acento a la forma de vivir, a resaltar el camino de la vida, es que se hace duradero.

Sean bienvenidos al camino de la vida, el objetivo es personal.

Shabat Shalom


Gabriel Rosenzvit

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